2012 "Año Internacional de la Lectura"

El año 2012, ha sido declarado "Año Internacional de la Lectura" y desde la escuela vamos a acompañarte en la aventura de conocer nuevos libros e historias maravillosas.
"Los libros son como las personas, sólo valen por lo que llevan dentro.
Los libros que hablan del mar te salpican con agua salada.
Los que cuentan la vida de las abejas pegotean tus dedos con miel.
Si un libro no tiene estampas, léelo lentamente y entrégate a él; verás cómo tu
mente le inventa jardines.
Con el tiempo te acostumbrarás a ser tu propio ilustrador y no necesitarás más
que las letras oscuras.
Los humildes libros de papel guardan tesoros.
El que sabe leer es rico y poderoso.
Busca la compañía de los libros bellos y no serás defraudado.
Con un libro en tu mano, no habrá fronteras que te detengan ni sueños que no puedas hacer realidad"

sábado, 16 de junio de 2012

jueves, 7 de junio de 2012


LOS HIJOS DEL SOL
Hace miles de años, el supremo Dios del cielo, que aunque existía de antes que todas las cosas, pensó que sería bueno que el Sol y la Luna, que siempre habían permanecido alejados, distantes entre sí en el cielo, tuvieran un encuentro. Como todo lo puede dispuso que así ocurriera y como él lo quiso sucedió.
Los hombres no conocían sus designios y desde su lugar en la tierra solo vieron que una enorme mancha empezaba a cubrir poco a poco el sol. Tuvieron miedo porque pensaron que algo terrible ocurriría con el astro que les daba luz y calor y vigilaba sus vidas en el planeta, una vida que por esos tiempos no se diferenciaba demasiado de la que tenían las bestias. No sabían que la Luna y el Sol se habían unido para amarse y que nada malo podía traer esa unión. Al contrario, antes de volver a separarse, nacieron de ese encuentro dos hijos, una niña que con el tiempo fue una mujer de aspecto frágil y de extraña belleza, y un varón de piel cobriza que llegó a ser un hombre fuerte y hermoso.
Los dos hermanos recibieron un mandato de sus padres a orillas del Lago Sagrado. Debían instalarse en la Tierra y cumplir una misión: dominar el mundo y convencer a los hombres para que dejasen de vivir en estado salvaje. A cambio los seres humanos serían siervos del Sol y deberían honrarlo para siempre.
Ardua fue la tarea de los hijos del Sol y de la luna en ese territorio primitivo, surcado de ríos caudalosos y poblado de enormes montañas y selvas misteriosas. Ardua fue su tarea porque hasta entonces los hombres habían vivido mesclados con los animales, peleando con ellos para poder sobrevivir y cubriéndose con sus pieles cuando lograban vencerlos en la lucha.
Desde una colina contemplaron el mundo hasta donde alcanzaba su vista y comprendieron que su misión debía empezar enseguida. Por eso desde lo alto el joven habló con voz potente a los hombres; mientras, la muchacha reunió a las mujeres en el valle y presentándose como la hija de la Luna prometió enseñarles a vivir mejor por medio del amor y la prudencia.
Desde aquel día, algo comenzó a cambiar en la vida de las mujeres y de los hombres que habían escuchado las palabras de los Hijos del Sol. Al principio escucharon fascinados como una melodía que no entendían bien pero que pero que les llegaba a una parte de su ser que hasta el momento no conocían. Pronto comenzaron a cambiar de vida, aprendieron a construir sus casas de barro y paja, trabajaron la tierra que se convirtió en su proveedora de alimentos. Supieron qué era el telar, aprendieron a usarlo e hicieron sus vestidos para protegerse del frío. Entendieron que el trabajo era el secreto que les permitía acceder a los tesoros que la tierra guardaba para ellos.
Los enviados del Sol y la luna vivieron entre ellos y fueron reverenciados porque los hombres comprendieron cuántas cosas debían agradecerles. A ella le dieron por nombre Mamahuich que quiere decir Madre Nuestra y a él lo llamaron Inca, es decir, Jefe Máximo.
Poco a poco la vida de los incas se convirtió totalmente. Sus casas de barro ocuparon todo Cuzco y fueron ganando un gran territorio que se llamó Tawantinsuyu que quiere decir el dominio de las cuatro regiones. Nadie tuvo ya que luchar cuerpo a cuerpo con las fieras y sus hogares los protegían del frío y los peligros. Había comida en abundancia para todos. Por todas estas cosas al Inca le dieron el nombre de Manco Capaj que quiere decir rico en justicia y verdad.
Un día cuando ya los incas habían cambiado ya su vida salvaje, el sol decidió que la misión de Manco Capaj en la Tierra había finalizado. Lo arrebató de entre los hombres  haciéndolo enfermar y morir.
Todos los habitantes del Cuzco fueron pasando a su lado para despedirlo. El hijo del sol poco ntes de morir les mandó que permanecieran unidos y no dejaran nunca de trabajar y ayudarse entre sí y les prohibió robar.
Así dejó el enviado del Sol esta Tierra cuando su padre lo reclamó para sí. Pero dicen en el Cuzco que su espíritu y el de Mamahuich viven con ellos, por eso los siguen honrando y agradeciendo.

El lápiz amarillo.